martes, 3 agosto 2021
InicioArtículosArt of Rally y el protagonismo de la sencillez

Art of Rally y el protagonismo de la sencillez

Sacar por la ventana una mano mientras recorremos largas carreteras. Esa sensación de libertad que nos invade al ponernos al volante de un coche y encarar travesías infinitas, con todo un mundo y miles de destinos que visitar por delante. No hay una emoción más pura y sencilla que la libertad, y es por eso que desde siempre, por las posibilidades que ofrecen, esta se ha asociado a la conducción y los coches.

De hecho, no es casualidad que uno de los géneros que más destaque dentro de los juegos de conducción sea el de los mundos abiertos, títulos que dejan en la mano y los deseos de los jugadores la posibilidad de explorar todo un mapa a placer. Pero, pese a que a esta temática ya le dedicamos una crítica en forma de vídeo, hoy no estamos aquí para alabar la sensación que nos puedan causar largas e infinitas carreteras, sino más bien lo contrario.

A cada nueva generación de videoconsolas y juegos que pasa, las propuestas sobre cuatro ruedas que se nos presentan mejoran y crecen tanto en la cantidad y cualidad de los detalles como en la jugabilidad que ofrecen. Es innegable que juegos como Forza Horizon 4, Gran Turismo Sport o Need for Speed, por citar algunos de los más recientes, se tratan de grandes títulos en el género de conducción y que son capaces de ofrecer una enorme cantidad de emociones. Personalmente, el primero de los mencionados me enganchó hasta el punto de dedicarle más de 100 horas al volante y, francamente, me dejó un gran sabor de boca el grado de detalle que presentaba, además de las infinitas posibilidades que ofrecía.

Pese a esto, no ha sido hasta que he dejado de lado los volantes en Forza cuando me he cerciorado de que, en esencia, no hace falta gozar de un mundo enorme, de coches ultra detallados o de carreras muy técnicas para llevarnos hasta el éxtasis al volante. Con apenas una carretera por recorrer y un coche sin la mitad de detalles que presentan estas grandes producciones, hay títulos que ya son capaces de ofrecer las mismas o incluso mejores sensaciones que algunos de los títulos ya mencionados anteriormente. Y el gran ejemplo de que a través de la sencillez también se pueden vivir grandes experiencias es, sin duda alguna, Art of Rally.

Art of Rally | Funselektor Labs

Desde el primer momento en que el juego de Funselektor Labs apareció por mi timeline en Twitter tuve claro que se trataba de un juego que, tarde o temprano, estaba destinado a cruzarse en mi camino. Fue la suma del arte minimalista con una temática y un deporte que he seguido desde que era pequeño lo que me llamó la atención. Eso provocó que, nada más salir la demo, lo probara para confirmar mis sospechas: es un juego diferente a lo que el género nos tiene acostumbrados, con un marcado estilo propio. Y en el momento que salió y lo pude catar en toda su esencia, mi teoría se reafirmó, llegando incluso a encandilarme más por la propuesta que ofrecía y, sobre todo, por lo que me hizo sentir al volante de los coches de rally más icónicos que la historia del deporte ha conocido.

Inmersión total en el mundo de Art of Rally

Aunque el juego presenta diferentes aspectos destacables, para mí el pilar más importante que sostiene Art of Rally es el de ser un juego totalmente zen. Sin ni siquiera darme cuenta, las horas pasaban volando mientras las pistas forestales, los parajes nevados y las llanuras más áridas se abrían ante mí, sin exigirme una gran habilidad y manejo a los mandos. Esto es debido a que el juego de Funselektor no presenta más dificultad que la que acarrea dominar el acelerador, el freno y el volante de un coche, reduciendo la competición a la más mínima expresión: no tienes contrincantes, no tienes ayudas a la conducción y no tienes nada que te guíe ni te acompañe en pantalla.

Solo estás tú y la carretera.

Art of Rally | Funselektor Labs

Desnudo ante un tramo cronometrado que superar, Art of Rally permite al jugador conectar con el asfalto y luchar contra uno mismo, que, a resumidas cuentas, es el único rival al que se tiene que hacer frente. Aunque en el modo carrera competimos ante los tiempos marcados por la inteligencia artificial, durante nuestro paso por los tramos cronometrados no debemos hacer frente a nada más que no sea el trazado de las serpenteantes carreteras, que en cada temporada se plantean diferentes y nos sitúa en algunos de los terrenos más icónicos de la historia de los rallies, como Cerdeña, Finlandia o Japón, por citar algunos.

De esta forma, entre curvas, árboles y una banda sonora que juega un papel fundamental en crear un ambiente zen, Art of Rally lleva al jugador hacia una época en la que las competiciones de rally se reducían a esto: una carrera entre el piloto, el copiloto y el asfalto, con el aliciente de llevarse el triunfo a casa el tándem que mejor se las viera consigo mismo. Y toda esta sensación se reafirma claramente con el estilo artístico que rige el juego. El minimalismo en el entorno hace que, con solo árboles, alguna edificación y algunos tramos en el que el público invade la carretera, la concentración del piloto no se aleje del asfalto, pero a su vez, Art of Rally no renuncia en ningún momento a ofrecer paisajes muy agradables a la vista, que incentivan al jugador a sacar partido del modo foto en cada curva.

Art of Rally | Funselektor Labs

La sencillez en la propuesta de Art of Rally es, sin duda alguna, el gran baluarte del título. De manera consciente, y con la certeza de causar esta sensación en los amantes de los juegos a motor, Funselektor Labs ha conseguido hacerme gozar de cada curva de manera más intensa que en muchos otros títulos, en gran parte debido a que, mientras conduzco, me aísla de todo lo que me envuelve dentro del juego.

La naturalidad del HUD, un ambiente limpio y minimalista y una competición indirecta contra uno mismo generan una sensación de despreocupación al volante que permite focalizar los cinco sentidos en el trazado, olvidando todo lo que te rodea y simplemente gozando el camino recorrido. Por esto, pese a que el título apenas suma unas cuantas millas de trazado por recorrer, en sus pistas ha sido cuando más libre me he sentido al volante de cualquier coche en la decena de juegos de conducción que he podido disfrutar a lo largo de mi vida.

“And the road becomes my bride”

Eloi Puigferrer Grau
Periodista. Lo encontrarás entre páginas de periódico y pelotas de béisbol, pero siempre con un mando a mano y con ganas de hablar de videojuegos.

Más leídos

es_ES